Sunday, August 17, 2014

Imperialismo
Guillermo García Machado

Cuantas veces Usted ha escuchado que la razón de nuestros males se debe al imperialismo, por ello para estar claros del asunto encontramos que el imperialismo es una doctrina, conducta, tendencia o sistema de aquellos regímenes que desean expandir su dominio hacia otro u otros territorios a través de la fuerza (tanto militar como política o económica). Un Estado imperialista, por lo tanto, desea imponerse sobre otros países y ejercer su control. Se trata de naciones que tienen una gran fuerza y que no dudan en utilizarla, ya sea de manera directa o indirecta, sobre los más débiles. La noción moderna de imperialismo surgió a partir del siglo XIX para nombrar al proceso de crecimiento económico llevado adelante por las potencias europeas. Estos países comenzaron a conquistar tierras y a crear colonias en diversos continentes con la intención de acceder a las materias primas y de encontrar nuevos mercados para sus productos. Como decimos, la búsqueda por parte de las distintas potencias de materias primas para continuar con su crecimiento en plena fase de la Revolución Industrial parece ser, según los historiadores, que fue la principal razón que dio lugar a este fenómeno del Imperialismo. Entre los países que más ejercieron el mismo destaca Gran Bretaña, que se situó al frente del mismo y que consiguió tanto tener colonias como anexionar territorios en lugares como Asia o África. A fines del siglo XIX, el concepto empezó a usarse para hacer referencia al dominio económico que ejercen los poderosos sobre los países más pobres. Este imperialismo, por lo general, no requiere el uso de la fuerza bélica, sino que se ejerce a través de presiones políticas y económicas. Por ejemplo: una potencia se compromete a prestar dinero a un país periférico siempre que éste dicte leyes favorables a sus empresas. El imperialismo intenta justificarse por diversas causas: desde demográficas (la intención de incrementar la superficie de la nación) hasta económicas (para satisfacer las necesidades propias), pasando por motivos propios de la ciencia (como el deseo de investigar en otros territorios). Y todas ellas sin olvidar tampoco que existen otras causas de gran importancia como pueden ser las técnico-políticas y las estratégicas. Es decir, el imperialismo se fue desarrollando y extendiendo también porque los gobernantes necesitan nuevos territorios para olvidar la pérdida de otros, para contar con puntos estratégicos en sus rutas comerciales y también para poseer enclaves que les sirvieran para desarrollar una importante defensa desde un punto de vista militar. Entre las consecuencias más importantes del fenómeno que nos ocupa hay que destacar la pérdida de valores tradicionales culturales, un proceso de proletarización en la sociedad de los territorios conquistados o la destrucción de ecosistemas naturales. El imperialismo estadounidense bajo el mandato de George W. Bush, por ejemplo, trató de justificarse con motivos políticos (mejorar la seguridad) y religiosos (enfrentar al Eje del Mal). Este concepto se usa igualmente en el contexto de la Economía y las finanzas públicas. Tanto esta acepción como la de colonialismo económico han sido empleadas para ilustrarla como la penetración de los países con economías más desarrolladas en los países con menor desarrollo económico. Ambos términos han sido tradicionalmente utilizados por algunos economistas para señalar a los países desarrollados. Las manifestaciones más importantes del Imperialismo Económico se refieren al Comercio entre ambos grupos de países y la Inversión extranjera, lo que pondría a los países en desarrollo en situación de Dependencia respecto a los países desarrollados. En Comercio Internacional, los países económicamente débiles sólo en situación de exportar materias primas baratas a los países industrializados a cambio de importar Bienes manufacturados a Precios elevados. En materia de Inversión extranjera, los capitalistas de los países más desarrollados tendrían el control de los sectores productivos más dinámicos de los países en Desarrollo, obteniendo Utilidades excesivas cuyos retiros afectan gravemente la Balanza De Pagos de estos países. Otras manifestaciones del Imperialismo Económico son las condiciones de la transferencia de tecnología y del otorgamiento de créditos internacionales.

Sunday, August 10, 2014

El Estado Gendarme
Guillermo García Machado

Sacamos de worlspress.com las siguientes notas sobre el Estado Gendarme.El liberalismo profesa una exagerada creencia, muy rousseauniana, en la bondad natural del hombre. Recordemos, de paso, que el pensador ginebrino suponía un lejano y utópico pasado en el cual los hombres vivían en contacto con la naturaleza y con una libertad ilimitada. Pero la sociedad ha corrompido al hombre y le ha limitado su libertad. Nos queda como recurso mágico, que en realidad no resuelve nada, el pretendido contrato social. Es el caso de que la libertad, pseudo – libertad de hacer lo que venga en gana se concibe como ausencia de trabas, cuando en rigor, la verdadera libertad, es una facultad de dirigirse hacia el bien por motivos racionales. La organización política del Estado – gendarme reduce la función de gobierno a la sola y pobre tarea de vigilar el orden policial externo. La célebre Ley Chapilier, típicamente liberal, prohibía toda clase de asociación, creyendo proteger, en esa forma, la originaria condición libérrima de los hombres. Al derribarse los sindicatos, las instituciones religiosas de beneficencia, las asociaciones económicas y culturales de la estructura social, sobrevino la competencia desenfrenada con el triunfo de los más poderosos. El Estado parecía un ancho solar por el que vagaban como fantasmas los individuos. La lucha de todos contra todos convirtió al hombre en lobo del hombre. Entregado a su propia debilidad, el individuo se mantuvo como ente fungible, aislado, hostil a toda forma de comunidad. Los campesinos fueron desposeídos de sus tierras; los obreros fueron explotados por el sistema del sudor, considerando su fuerza de trabajo como mercancía sujeta a la ley de oferta y demanda; los pequeños comerciantes y la clase media padecieron servidumbre. ¿Y el Estado? El Estado – gendarme vigilaba, con neutralidad de espectador, la enorme y atroz injusticia. Una libertad imposible, carente de los medios necesarios para realizarse y protegerse, terminó por amargar la conciencia de los ingenuos que creyeron en las promesas de la demagogia liberal. Se confundió el individualismo con la liberación y el aislamiento con el triunfo sobre la opresión. La multitud miserable fue fácil presa de los audaces sin escrúpulos. La doctrina de la plena autonomía individual, aplicada a la vida social, condujo a la explotación del hombre por el hombre y a la pérdida de la auténtica libertad. El Estado – gendarme del liberalismo contempla a la sociedad como un agregado de simples átomos que se yuxtaponen mecánicamente. Al individuo se le concede todo, a la sociedad nada, como no sea el derecho puramente policíaco. Y esto, a pesar de que todos somos buenos por naturaleza sin necesidad de coacción, según reza el dogma de Juan Jacobo. Confundiendo la libertad psicológica con la moral, los liberales no advierten que el libre albedrío, libertad de especificación (hacer esto o aquello), libertad de contradicción, (obrar o no obrar), libertad de contrariedad (elección entre dos cosas contrarias), no significa, como simple hecho psíquico, que tengamos que hacer el mal cuando nos venga en gana. Libertad, en su sentido genuino, es libertad de pasiones. Lo demás es defecto del libre arbitrio o pura retórica de plazuela, de aquélla que señaló el poeta: Libertad, libertad, el necio hombre, cuanto delito cometió en tu nombre. La confusión de la libertad psicológica con la moral ha abierto la puerta a todos los crímenes y maldades. La libertad moral de pensar y enseñar el bien y la verdad, las doctrinas probables y los actos indiferentes, están reñidas con el libertinaje que incita al mal y a la mentira; que insulta, calumnia y delinque. Corresponde a la autoridad, en estricta justicia, combatir los vicios que cunden en daño de la misma sociedad. Pero es menester sobrepasar el Estado liberal para reconocer esta positiva tarea de la autoridad. De ser consecuente con sus principios, el Estado liberal tendría que dejar en libertad a los enemigos de la sociedad entera y a los enemigos de la misma libertad. Dentro de la concepción política del Estado – gendarme, el propietario puede usar y abusar de su propiedad aun con menoscabo del bien común. El absentismo puede estar a la orden del día. Los monopolios y la usura podrán prosperar a costa de la felicidad de los pobres. El inmoderado lujo de unos cuantos florecerá sobre el pauperismo general.

Sunday, August 3, 2014

Democracia sin adjetivos

Guillermo García Machado

Nos cuenta Jesús Silva-Herzog Márquez, desde México, “Cuando hace treinta años Enrique Krauze publicó “Por una democracia sin adjetivos”, desde la izquierda y el oficialismo le llovieron calificativos. Krauze, en su ensayo, desmontó las coartadas de nuestras tradiciones autoritarias. La siguiente rememoración de la polémica de ese entonces ensaya también una crítica. En el páramo de la vida intelectual mexicana, tan habituada al cuchicheo y al silencio, sobresale la tormenta que desató, hace treinta años ya, la publicación de “Por una democracia sin adjetivos”. Del partido oficial y de la izquierda brotaron réplicas vehementes y reveladoras. El ensayo de Enrique Krauze publicado en Vuelta no se sofocó en las páginas de la revista; se insertó de inmediato en la conversación nacional y ahí sigue. La expresión “democracia sin adjetivos” brota frecuentemente aquí y allá. El ensayo fue discutido con intensidad, alterando en buena medida las coordenadas del debate público. Las respuestas a Enrique Krauze, que Vuelta publicó inmediatamente después, muestran la incomodidad que provocó. Para el oficialismo, el llamado democrático de Krauze era ingenuo, impracticable, una invitación al suicidio. Manuel Camacho regresó al tópico de la autenticidad del régimen priista: el reflejo político fiel de una nación, la sabia desembocadura de los siglos. Esa democracia sin adjetivos necesitaba recurrir a la historia inglesa porque en México no encontraba raíz; era una teoría, una fantasía libresca que no correspondía al cuerpo mexicano ni a las demandas de su gente. Para Manuel Aguilar Mora era peor: la voz del “cretinismo liberal” que toma la igualdad jurídica como igualdad, cuando es un engaño. La democracia sin adjetivos, sugería con fidelidad a la ortodoxia, es la democracia de los dueños, la democracia burguesa. Burguesas son esas libertades que solo sirven para reproducir la explotación. Burgués el voto, burguesas las formas constitucionales. La democracia, para dejar de ser una farsa, ha de acompañarse de un adjetivo indispensable: obrera. Los textos no hacían más que ratificar la pertinencia del ensayo de Krauze. Con su anzuelo pescaba los adjetivos que, precisamente, denunciaba como instrumentos que posponían o negaban la democracia; los adjetivos para desnaturalizarla, los adjetivos para desbaratarla. La réplica como perfecta confirmación del argumento. El ensayo pinchaba un nervio sensible de la conciencia política mexicana. Krauze no fundaba la causa democrática, pero tuvo el acierto (también la fortuna) de colocarla en el centro de la escena pública. La contundencia del argumento fue tal que no dejaba escapatoria: había que abrazar su tesis o combatirla. No era posible la indiferencia. Más aún: la opción frente al texto sirvió en ese tiempo para definir las identidades políticas relevantes. Los desadjetivadores y sus enemigos. Krauze imprimía un sentido de urgencia a la causa democrática. La democracia era la tarea del día, no la obra de los siglos. Pero la convulsión intelectual que provocó el ensayo no se debía a su vehemencia, sino al núcleo de su argumento. Krauze hacía ver que los aderezos ideológicos del oficialismo desnaturalizaban al régimen pluralista. Mostraba que la fórmulas de la ortodoxia marxista vilipendiaban la convivencia democrática. El gran tino del ensayo fue ese: desmontar la doble coartada de nuestras tradiciones autoritarias. Democracia sin adjetivos. La fórmula tenía un magnetismo innegable.” Entre nosotros, las adjetivaciones no calificaban a la democracia, la negaban. Cuando se hablaba de democracia nuestra se trataba de justificar la excepción; cuando se invocaba la democracia sustancial se escondía el desprecio por las reglas; cuando se hablaba de la democracia integral se hacía para burlar la aritmética de los votos. La falsificación democrática se desplegaba en la obsesión de ocultarla con adjetivos. Lo dijo con claridad Krauze en ese momento: el proyecto democrático tenía que sacudirse esa carga de negaciones y de postergaciones. Necesitaba liberarse de todos los adjetivos menos uno, por supuesto: liberal. En efecto, la democracia sin adjetivos estaba tan atada a ese calificativo que ni siquiera lo registraba.

Sunday, July 27, 2014

Desafío de la economía China
Guillermo García Machado

Muy a propósito de la presencia física del gobierno chino en distintos países de Latinoamérica, tomemos las palabras del embajador chino QU SHENGWU en la República Oriental del Uruguay para entender la situación de la economía china en el mundo actual. Hoy en día, la crisis financiera internacional sigue en curso y en algunos países persisten las dificultades para aliviar a corto plazo la crisis de la deuda soberana. Las principales economías desarrolladas topan con grandes dificultades a la hora de reducir su elevada tasa de desempleo y carecen de la fuerza motriz necesaria para crecer, mientras que las economías emergentes encaran la doble presión ejercida por la inflación y la desaceleración del crecimiento económico. Los tipos de cambio de las principales monedas fluctúan violentamente y los precios de los productos básicos oscilan de manera drástica. El proteccionismo del comercio internacional se intensifica. Bajo estas circunstancias en que la recuperación de la economía mundial atraviesa un proceso difícil y tortuoso, el desarrollo económico de China y sus desempeños de impulso para la economía mundial ha venido llamando cada vez más atención. En los últimos años, el Gobierno Chino ha puesto mucho énfasis en la aceleración del cambio de la modalidad de desarrollo de la economía y la optimización y actualización de la estructura sectorial. A través de una serie de proyectos incluyendo la aplicación de una política fiscal activa y una política monetaria prudente, China ha logrado controlar los riesgos fiscales y financieros y ha mantenido una tasa relativamente alta de crecimiento. Su contribución al crecimiento de la economía mundial  viene aumentando y se ha convertido en una de las principales fuerzas motrices a la economía mundial. En 2011, el Producto Interno Bruto ( PIB ) de China llegó a 7.3 billones de dólares, un 9.2% más que en el 2010. Los ingresos de la hacienda pública alcanzaron los 1.6 billones de dólares, registrando un crecimiento de 24.8%. En todo el año, el valor global de las importaciones y exportaciones de mercancías aumentó un 22.5% y alcanzó los 3.64 billones de dólares, registrándose un incremento del 20.3% en las exportaciones y del 24.9% en las importaciones, lo que redujo el superávit comercial en mayor medida. El uso efectivo de las inversiones foráneas directas sumó 116.000 millones de dólares y las inversiones directas en el exterior en actividades no financieras llegaron a 60.100 millones de dólares. Para el año 2012, China planteó como objetivo aumentar el PIB en un 7.5%. Cabe enfatizar aquí que, con la ligera rebaja del objetivo de aumento del PIB, se pretende principalmente lograr una conexión gradual con los objetivos del XII Plan Quinquenal y orientar a los diversos sectores para que desplacen el centro de gravedad de su trabajo a la aceleración del cambio de la modalidad del desarrollo económico y a la mejora efectiva de su calidad y rentabilidad, con el propósito de favorecer un desarrollo más duradero, de más alto nivel y de mejor calidad. En un periodo relativamente largo en el futuro, China mantendrá un desarrollo económico seguro y rápido porque cuenta con muchas condiciones favorables como: I. la industrialización, la urbanización y la modernización agrícola progresan con celeridad, la actualización tanto de la estructura del consumo como de la sectorial posee una gran demanda potencial; II. En los últimos treinta y tantos años de reforma y apertura, China ha creado buenos cimientos materiales y condiciones institucionales para el desarrollo, sus experiencias de macro control se ha ido enriqueciendo y la competitividad de las empresas y su capacidad de contrarrestar los riesgos se han incrementado ostensiblemente; III. La capacidad de desarrollo innovador de las regiones orientales se ha robustecido y el potencial de desarrollo tanto de las regiones centrales y occidentales como del Nordeste y otros antiguos centros industriales se ha explotado de manera constante; IV. Persiste la superioridad tradicional del desenvolvimiento económico, los recursos humanos abundan y su calidad ha mejorado. Además, la situación de los ingresos y los gastos fiscales es favorable, el sistema financiero funciona de modo prudente y los fondos de la sociedad son relativamente copiosos. Al mismo tiempo, somos conscientes de que el desarrollo económico de China se enfrenta todavía no pocas dificultades y desafíos. 

Sunday, July 20, 2014

Democracia interna de partidos políticos
Guillermo García Machado
Con el retorno de la democracia en América Latina, dentro de lo que se ha denominado la tercera ola de democratización, varios fueron los cambios que se llevaron a cabo dentro de los sistemas políticos de la región. Por una parte, entraron dentro del juego político nuevos actores antes vetados: movimientos sociales, partidos políticos y toda suerte de agrupaciones ciudadanas. Por otra parte, se fueron haciendo rutina los procesos electorales, con la consecuente consolidación de las elecciones como el mecanismo para constituir los cuerpos representativos y como fuente primaria de legitimación del sistema. Dentro de la gama de nuevos actores sociales, los partidos políticos adquirieron una especial relevancia, ya que además de cumplir las funciones tradicionales de reclutamiento, movilización, socialización, etc., se convirtieron en actores clave de los periodos transicionales y de la consolidación de la democracia al garantizar la estabilidad de los gobiernos (Montero, Gunther y Linz 2007: 21). No obstante, con el tiempo aparecieron fuertes críticas al comportamiento de estas organizaciones que llevaron a hablar de decaimiento, descomposición y declive de los partidos. Dichas críticas se centraban en el carácter oligárquico de los partidos, en su falta de transparencia y en su incapacidad de responder a las demandas sociales. De esta forma, a partir de la década de 1990, emergieron en América Latina diferentes voces que reclamaban la democratización de los partidos políticos: la opinión pública, los organismos internacionales y hasta algunos políticos presionaban por la apertura de los procesos de selección de candidatos y autoridades partidistas, la integración de las bases a espacios de toma de decisión y al establecimiento de mecanismos de control interno. Los partidos políticos, por su parte, respondieron de diferentes formas, algunos atendieron parte de estos reclamos, otros mantuvieron su organización y funcionamiento interno, y otros simplemente obviaron el tema.
La democracias interna se refiere a la adopción de los principios del sistema democrático en el interior de las organizaciones políticas teniendo en cuenta, los factores sociales que intervienen y sus relaciones (Partidos políticos, órganos del partido, militantes y no militantes); e incluyendo todo aquel conjunto de fundamentos jurídico-políticos, disposiciones normativas y medidas políticas tendentes a garantizar las elecciones de cargos del partido y cargos públicos, la decisión de contenido y la rendición de cuentas. Ésta adopción de principios "básicos" significa la inclusión de criterios de competencia; valores democráticos como, la libertad de expresión y de elección de sus miembros; o una voluntad partidista que permita el ejercicio de un control político. Así pues, se pueden establecer cuatro condiciones básicas y necesarias para la existencia de democracia interna:
1.    Garantías de igualdad entre afiliados y, protección de los Derechos Fundamentales
2.    Mecanismos de selección a cargos de elección popular.
3.    Respeto del principio de la mayoría, con respeto de la minoría.

4.    Transparencia.

Sunday, July 13, 2014

Gol en dictaduras
Guillermo García Machado

Traemos a colación la narrativa de Alejandro Caravario (nació en Buenos Aires en 1963). En más de 20 años de actividad en el periodismo gráfico. Para darnos cuenta del uso del deporte para recoger adeptos a la causa política, sea ésta buena o mala. Como Mussolini en 1934, la dictadura militar argentina hizo del Mundial de 1978 una causa nacional, en busca de aire y una imagen presentable para su gestión de muerte y rapiña. De modo que el éxito en la competencia deportiva implicaba -aunque los jugadores no se lo propusieran- un espaldarazo para los responsables del golpe. Así, mientras el público gritaba con candidez los goles decisivos de Kempes en la final ante Holanda, un sistema de campos de concentración aniquilaba a una generación de militantes populares. Tal dualidad es la que ensombrece el logro acaso lícito del equipo que dirigía César Menotti, curiosamente un simpatizante de la izquierda que logró su esplendor profesional con el equipo bendecido por los dictadores Videla, Massera y Agosti. ¿Fueron los futbolistas y sus entusiastas seguidores cómplices involuntarios del fortalecimiento de un régimen genocida? Es la pregunta que convierte aquella fiesta que llenó las calles en un peso para la conciencia. En un premio que, aunque merezca la consideración deportiva y el elogio sincero, se reduce en el recuerdo -en mi recuerdo, al menos- a mera ficción y propaganda. Se presenta arduo deslindar los intereses de la dictadura y el fútbol puro. La ignorancia de muchos de los actores, y principalmente del público, acerca de los horrores clandestinos de los militares tal vez explica el fervor irrestricto, el éxito político del Mundial. Pero también es conocido el relato de Hebe de Bonafini, presidenta de Madres de Plaza de Mayo: al mismo tiempo que lloraba en la cocina por el hijo desaparecido, su marido (quien estaba más que informado sobre las prácticas represivas del gobierno) celebraba goles y taquitos frente al televisor. De todos modos, no era necesario acceder a los secretos de las catacumbas para comprobar la destrucción económica y la supresión de las libertades que impulsaban los uniformados. Es probable que, aun a sabiendas del provecho que significaba un triunfo en el Mundial para los dictadores, el voluntarismo popular pretendiera resguardar el fútbol (como si fuera un tótem, un objeto sagrado inmune a las contaminaciones sociales y a los alcances de la muerte), aislarlo de los usos del poder. No asignarle (ni permitir que se le asignara) otro sentido que el de la provisión de alegría y orgullo. Gobernara quien gobernara, cayera quien cayera, los ritos del hincha permanecerían intactos, regidos por la pelota y su mundo simbólico autárquico. En fin, la revisión histórica y el debate retrospectivo seguirán abiertos. Por suerte. En cualquier caso, lo que no se puede negar es que el Mundial argentino fue tanto de Kempes y de Fillol, por nombrar dos puntales de aquel once, como del triunvirato de sátrapas que usurpaba el poder. El día mismo del golpe, el 24 de marzo de 1976, los militares se ocuparon de que se mantuviera en la agenda televisiva el partido que debía disputar la Selección ante Polonia. Fue de lo poco que dejaron en pie. Luego, con el acompañamiento de la FIFA (su presidente, Joao Havelange, hizo muy buenas migas con el vicealmirante Carlos Lacoste y hasta lo nombró vicepresidente de la entidad con sede en Suiza), los militares se abocaron a la realización y refacción de estadios en apenas dos años para cumplir con el compromiso asumido. Para eso, destinaron un presupuesto nunca verificado, manejado en forma discrecional y sin rendición de cuentas. En esta operatoria se destacó justamente Lacoste, patrón del EAM 78 luego del asesinato del general Omar Actis, muy probablemente a manos de la Marina, pues así dirimía Massera las disputas internas con las otras fuerzas y con quienes obstruían sus decisiones y deseos. El resto lo hizo el equipo de Menotti, que tuvo su etapa más lucida en el segundo tramo de la competencia. Aunque quizá haya recibido alguna ayuda indebida. Así lo sugiere el sospechoso 6-0 ante Perú que le abrió las puertas de la final.

Sunday, July 6, 2014

Lucha por el poder absoluto
Guillermo García Machado

Para aquellos que siguen creyendo en pajarito preñado me atrevo acudir a la historia para observar de cerca lo que es capaz un tirano. En el año 1922 Stalin fue elegido secretario general del partido. Este cargo, hasta hacía poco menospreciado por otros miembros del Buró Político del Partido (órgano rector del Comité Central del Partido), que posteriormente se transformó en el más poderoso del país, fue inteligentemente utilizado por Stalin para situar a sus partidarios en los puestos clave del aparato central del partido. Así, metódica y sutilmente fue abriéndose camino hacia la cúspide del poder, poder que tuvo que disputar contra Lev Trotski, el reconocido líder del partido y fundador del Ejército Rojo, y que además controlaba gran parte de la Policía secreta. Antes de su muerte, Lenin vivió una creciente preocupación por la personalidad y el comportamiento de Stalin. En su testamento político, expuso sus dudas sobre que el secretario general del partido usara su enorme poder con suficiente cautela. El líder de la Revolución criticó además a Stalin de ser demasiado “brusco” y llamó a destituirle en su famosa carta al XII Congreso del Partido Bolchevique.  “Stalin es demasiado brusco, y este defecto, plenamente tolerable en nuestro medio y en las relaciones entre nosotros los comunistas, se hace intolerable en el cargo de Secretario General. Por eso propongo a los camaradas que piensen la forma de mover a Stalin a otro puesto y de nombrar para este cargo a otro hombre que se diferencie del camarada Stalin en todos los demás aspectos, solo por una ventaja, a saber: que sea más tolerante, más leal, más correcto y más atento con los camaradas y menos caprichoso. Esta circunstancia puede parecer una fútil pequeñez. Pero yo creo que, desde el punto de vista de prevenir el quiebre, y desde el punto de vista de lo que he escrito antes acerca de las relaciones entre Stalin y Trotski, no es una pequeñez, o bien se trata de una pequeñez que puede adquirir importancia decisiva...”. Sin embargo, este intento no prosperó debido a que Stalin logró que no se diera una lectura pública del documento, a sabiendas de que Lenin se encontraba en esos momentos enfermo e imposibilitado de participar en el Congreso. Después de la muerte de Lenin, Stalin aunó fuerzas con Grigori Zinóviev y Lev Kámenev para gobernar el país y expulsar del escenario político a Lev Trotski, el más probable candidato para reemplazar a Lenin. Tras conseguir la “muerte política” de Trotski, Stalin cambió el curso de su alianza y se unió a Nikolái Bujarin y Alexéi Rýkov contra sus antiguos aliados. A partir de entonces, Trotski, Zinóviev y Kámenev fueron tratados por Stalin como la oposición izquierdista. Durante este período, Stalin abandonó el tradicional énfasis bolchevique respecto a la revolución internacional en favor de una política de construir el “socialismo en un solo país”, en contraste a la teoría de Trotski de la “revolución permanente”. Así, mediante una hábil manipulación y particulares interpretaciones de los preceptos de Lenin, Stalin consiguió enfrentar a sus rivales, acercándose así cada vez más a la cima. Para su 50 aniversario en 1929, Stalin se estableció como el sucesor reconocido de Lenin y el único y absoluto líder de la Unión Soviética. En 1929, en el XV Congreso del Partido Comunista de la Unión Soviética (PCUS), Trotski y Zinóviev fueron expulsados del partido y Kámenev perdió su puesto en el Comité Central. Luego Stalin pudo destituir de sus cargos a los líderes de la llamada “oposición derechista” y sus recientes aliados: Bujarin y Rýkov. La palabra rusa “troika” tradicionalmente referida al tiro de tres caballos ahora significaba la mesa de tres ejecutores del NKVD (siglas rusas del Comisariado Popular de Asuntos Internos, sucesor de la fuerza política secreta, la cheka), que realizaban un corto y simplificado juicio sin fiscales ni abogados, y con la ejecución de sentencia en un plazo máximo de 24 horas. En 1937 empezaron las grandes purgas y los primeros en sufrir fueron oficiales de alto rango del Ejército Rojo, mediante una falsificación de documentos con ayuda de los servicios secretos nazis. En junio de 1937, el mariscal Mijaíl Tujachevski y otros militares de alto rango fueron acusados de complot militar en colaboración con los alemanes. Todos fueron declarados culpables y ejecutados. Muy pronto los fusilamientos y los arrestos masivos se extendieron por toda la cúpula castrense y tras dos años finalizaron con el fusilamiento, encarcelamiento y despido de 30 000 oficiales de alto rango de las Fuerzas Armadas, infundiendo terror y miedo de asumir la responsabilidad del alto mando militar y otros cargos oficiales por varios años. Un militar asustado deja de ser profesional. Muy pronto, en 1941, este hecho se puso de manifiesto. En agosto de 1940, Trotski, que estaba exiliado desde 1937, fue asesinado en México. Aparte de las purgas se pretendió reescribir la historia en los manuales soviéticos y otros materiales de propaganda. A las personas de relevancia ejecutadas por el NKVD se las borraba de los textos como si no hubiesen existido.