Sunday, January 15, 2017

Verborragia
Guillermo García Machado
 La idea de verborragia refiere a la abundancia de términos y conceptos pronunciados al hablar. El concepto se vincula, de este modo, a la verbosidad desmedida. Por ejemplo: “El gobernador volvió a mostrar su verborragia al realizar un discurso de cuatro horas”, “Mi yerno no se caracteriza por la verborragia, pero es un buen muchacho”, “La verborragia de la niña sorprendió al jurado”.  Una persona verborrágica, por lo tanto, habla mucho. Tiene tendencia a iniciar conversaciones y a responder con múltiples detalles, a diferencia de aquellos que son parcos o callados. Los individuos que evidencian su verborragia en charlas suelen compartir todos sus pensamientos, brindar información personal y realizar toda clase de preguntas a su interlocutor.
Supongamos que una mujer le pregunta a una vecina cómo se encuentra. La interlocutora demuestra su verborragia al instante: “La verdad es que ando muy bien, ¡gracias por preguntar! Por suerte pude curarme de un malestar que tenía desde hacía unas semanas: el médico me recetó un antibiótico y, todo solucionado. Además, estoy contenta porque mi hijo acaba de recibirse… ¡ya es abogado! Seguro que se convertirá en un gran profesional. Esta noche cenaremos todos juntos en mi casa, para celebrar. Voy a preparar fideos caseros”. Como se puede apreciar, la mujer podría haberse limitado a responder “Estoy muy bien, gracias”, pero optó por brindar distintos datos a su vecina. En muchos ámbitos, la verborragia es una cualidad apreciada. Un conductor de televisión y un vendedor deben ser verborrágicos para realizar su trabajo con éxito. Un bibliotecario, en cambio, posiblemente tenga que limitar su verborragia para cumplir su actividad laboral de manera eficiente.
La verborragia a menudo se confunde con la elocuencia, aunque existen claras diferencias entre ambos: la elocuencia se define como la habilidad de hablar o escribir con eficacia para persuadir, conmover o deleitar a los interlocutores. Si bien tanto la verborragia como la elocuencia dependen en parte de una especial predisposición natural para la comunicación oral, algo que muy pocas personas tienen en cada grupo social, esta última también exige un cierto nivel de conocimientos de la lengua: para expresarse con eficacia a la hora de hablar o escribir es necesario contar con un gran vocabulario, así como con ciertas herramientas gramaticales y semánticas, de manera que sea posible utilizar las palabras para elaborar discursos ricos y variados. Por esta razón, es más común la verborragia que la elocuencia, aunque ambas se encuentren estrechamente conectadas. De hecho, comparten aspectos positivos y negativos, tanto desde el punto de vista del sujeto que evidencia dichas características como de su audiencia.
Las personas que hablan mucho son necesarias para romper el hielo y ayudar a los más tímidos a abrirse y comunicarse, pero también pueden llegar a aturdir a los demás si no saben medirse; del mismo modo, si bien muchos admiran a aquéllos que pueden expresarse con soltura, también hay quienes los envidian.
Pero, sin importar cuál sea la reacción o la opinión del entorno, la verborragia no se aprende, sino que se nace con ella, y no puede evitarse: es como la simpatía o la antipatía, la gracia o la falta de chispa. Por mucho que alguien se esfuerce en criticar a una persona verborrágica, ésta no cambiará, ya que probablemente no pueda —o quiera— expresarse de otra forma.

Del otro extremo, los individuos que nunca encuentran las palabras adecuadas al conversar también pueden atraer comentarios negativos, aunque no hayan escogido esta dificultad. Así como la verborragia no evidencia necesariamente una riqueza lingüística, la torpeza al hablar no siempre se relaciona con los verdaderos conocimientos del emisor: de hecho, muchos de los grandes escritores “permiten” que su introversión se cuele en sus presentaciones públicas, y hablan con una riqueza muy inferior a la que usan en sus obras.

Sunday, January 8, 2017

Partido Demócrata
Guillermo García Machado
El Demócrata es el partidario y defensor de la democracia. Este último término, formado por los vocablos griegos demos (“pueblo”)  kratós (“gobierno”), hace referencia a una forma de organización social donde la titularidad del poder recae en la totalidad de sus integrantes. El demócrata, por lo tanto, se opone a cualquier forma de gobierno que no sea la democracia. En tiempos de dictaduras o regímenes de facto, los demócratas suelen ser perseguidos por sus ideales y por su lucha política. El Partido Demócrata o Democratic Party, por otro lado, es uno de los dos grandes partidos políticos de los Estados Unidos. El actual presidente del país, Barack Obama, es uno de sus miembros. Los demócratas se definen como liberales y progresistas, aunque hay ciertas tendencias conservadoras en la organización. De todas formas, el Partido Demócrata suele ubicarse a la izquierda política frente al Partido Republicano. Los orígenes del partido, cuyo símbolo es un asno, se remontan a 1824, aunque la oficialización de su nombre recién llegó en 1844. Entre las figuras más importantes de su historia, se destacan Woodrow Wilson (1856-1924), Franklin Delano Roosevelt (1882-1945), Harry Truman (1884-1972), John F. Kennedy (1917-1963), Jimmy Carter (1924) y Bill Clinton (1946).
Demócratas conservadores
El grupo que es partidario de hacer recortes de impuestos, disminuciones del gasto público y desregulaciones de mercado con más tendencia que los demás integrantes de su partido. Es posible entender su denominación especialmente al observar su discreción y sus ideas frente a temas como el matrimonio igualitario y el aborto; por esa razón, muchas personas aseguran que en ciertas ocasiones los demócratas conservadores se asemejan mucho a los republicanos.
Demócratas liberales
Se trata del grupo más centroizquierdista, con una tendencia más liberal respecto a los temas sociales y más estatista frente a la economía. Buscan un alto gasto público y elevados impuestos a las ganancias de las compañías, así como fuertes medidas por parte del Estado en cuestiones económicas, a través de regulaciones. Tal como ocurre en otros tantos países, el liberalismo del Partido Demócrata norteamericano está a favor de la libertad de expresión, de la diversidad, del derecho a la asistencia sanitaria y a un salario que cubra las necesidades reales.
Demócratas moderados
El término moderados hace alusión a su falta de definición, ya que estos demócratas se encuentran en el punto medio de las dos posturas recién explicadas. Las medidas que intentan tomar representan un balance de las ideas liberales y conservadoras.
Nuevos demócratas
Esta clase es más moderna que las tres anteriores y se trata de una interpretación contemporánea de los demócratas moderados. Su surgimiento tuvo relación con el gobierno de Bill Clinton. Constituyen la facción derechista de su partido, aunque se muestran en desacuerdo con ciertos recortes impulsados por el Partido Republicano, considerando que perjudican a los más necesitados.
Demócratas Progresistas

Sus orígenes se remontan a la década de 1960, cuando aparecieron numerosos grupos de activistas de izquierda en universidades y otros ambientes académicos. Tuvieron su mejor momento al luchar pacíficamente contra la Guerra de Vietnam; tras comenzar su decadencia, algunos de sus integrantes intentaron continuar defendiendo sus ideas a través de la fundación de pequeños partidos, pero la mayoría moderó su forma de pensar y se unió al Partido Demócrata. Se caracterizan por oponerse a la política económica conservadora, generalmente conocida como neoliberal

Sunday, January 1, 2017

Estado de Derecho
Guillermo García Machado

EL Estado de derecho está formado por dos componentes: el Estado (como forma de organización política) y el Derecho (como conjunto de las normas que rigen el funcionamiento de una sociedad). En estos casos, por lo tanto, el poder del Estado se encuentra limitado por el derecho. El Estado de derecho surge por oposición al Estado absolutista, donde el rey se encontraba por encima de todos los ciudadanos y podía ordenar y mandar sin ningún otro poder que le hiciera contrapeso. El Estado de derecho, en cambio, supone que el poder surge del pueblo, quien elige a sus representantes para el gobierno.
Con el desarrollo del Estado de derecho, aparece la división de poderes (el Poder Legislativo, el Poder Judicial y el Poder Ejecutivo, tres instancias que, en el Estado absolutista, se reunían en la figura del rey). De esta forma, los tribunales se vuelven autónomos respecto al soberano y aparece el parlamento para contrarrestar el poder del gobernante.
La noción de democracia es otro concepto relacionado con el Estado de derecho, ya que supone que el pueblo tiene el poder y lo ejerce mediante las elecciones, cuando elige a sus representantes.

De todas formas, hay que tener en cuenta que la democracia no implica que exista un verdadero Estado de derecho. Un líder puede llegar al poder por vías democráticas y después abolir el Estado de derecho, como el caso de Adolf Hitler en Alemania. También pueden existir gobiernos que respetan el funcionamiento democrático en ciertas cuestiones pero que violan el Estado de derecho en otras. Es importante señalar que en todos los territorios existe algún tipo de ordenamiento jurídico pero que ello no implica que en el mismo rija un Estado de Derecho, ya que para que éste exista es necesario que la sociedad política se encuentre plenamente juridificada y donde las normas aseguren que todo ciudadano será tratado por igual frente a la justicia. En las últimas décadas hemos visto cómo el término democracia ha sido manoseado y llevado a la ruina en manos de personajes ineptos, lo cual ha traído como consecuencia que muchos ciudadanos, de países diferentes, se sintieran decepcionados por la política y llegaran a sentir que vivían en un territorio gobernado por dictadores. Esta manera de pensar tan actual y tan nefasta para la política ha hecho trastabillar las bases del Estado de Derecho y obliga a que se busquen con urgencia alternativas para recuperar la confianza del pueblo en sus representantes y la formación de una sociedad igualitaria y responsable políticamente.

Sunday, December 25, 2016

Dictadura
Guillermo García Machado

El gobierno ejercido sin oposición, ordenamiento jurídico ni legislación recibe el nombre de dictadura. El término, que procede del latín dictatūra, también sirve para referirse al tiempo en que dura este tipo de mandato y al país que se encuentra dirigido bajo este tipo de gobierno.  por su parte, es aquello perteneciente o relativo a la guerra o a la milicia. También pueden denominarse así los miembros, las instituciones y las instalaciones pertenecientes a las fuerzas armadas.
Una dictadura militar es el gobierno que ejercen las fuerzas armadas sin respeto por el orden jurídico ni la ley. Al líder de este régimen se lo conoce como dictador y, generalmente, cuenta con la característica de ser una persona sumamente carismática o de una cierta presencia que hace que todos lo veneren o, en su defecto, al menos lo respeten.
Algunas frases donde aparece el concepto son: “La sangrienta dictadura militar del país africano dejó miles de muertos”, “Los responsables de la dictadura militar argentina están siendo juzgados”, “La población tiene que defender la democracia en la calle para evitar que vuelva a tomar el poder una dictadura militar”.
La forma más común en la que un grupo de personas consigue apoderarse del control de un Estado es a través de una revuelta en la que destituyen al actual gobierno democrático y se ponen ellos o al líder que hayan escogido, en su lugar.
Es importante aclarar que una dictadura militar no siempre toma el control de la situación de un lugar a partir del golpe de Estado. Muchas veces, lo hace a través de la vías legales o democráticas (con algún civil ganando las elecciones y luego dirigiendo su gobierno hacia una forma dictatorial con las fuerzas armadas al mando).
En el caso de las dictaduras legales, llamadas también constitucionales, el gobierno va adquiriendo lentamente su lugar de autoridad, socavando las libertades del pueblo muy de a poco. En algunos casos, inclusive, consigue que éste se crea sus mentiras y apueste por este tipo de organización, creyendo que es la mejor forma de salir adelante como país.
Este tipo de dictaduras suelen ser más peligrosas que las que se ganan a la fuerza porque es muy probable que el pueblo esté a su favor y apruebe cosas que después terminarán resultando totalmente nefastas para la ciudadanía. Además, estos gobiernos se apropian de los poderes Legislativo, Ejecutivo y Judicial, y consiguen cambiar leyes de la constitución para ponerla a su favor y aprobar así cualquier barbaridad que les sirva para alcanzar más poder y dominar con mayor rigurosidad al pueblo.

Aunque esto pueda resultar algo legal, es evidente que se trata de un fraude contra el Estado de Derecho y, generalmente, tarde o temprano las cosas se dan vuelta; esto ocurre cuando parte del pueblo, opositor al gobierno, se pone a trabajar y encabeza una revolución que termina echando al dictador.

Sunday, December 18, 2016

Navidad
Guillermo García Machado

Procuramos encontrar en ésta época la verdadera oportunidad para reunirnos en familia y recordar la llegada al mundo del ser que vino para redimirnos. La Navidad es un término de origen latino que significa nacimiento, y da nombre a la fiesta que se realiza con motivo de la llegada de Jesucristo a nuestro mundo. El término también se utiliza para hacer referencia al día en que se celebra: el 25 de diciembre (para las iglesias católicas, anglicanas, ortodoxa rumana y algunas protestantes) o el 7 de enero (para las iglesias ortodoxas que no adoptaron el calendario gregoriano). Aunque la tradición indica que el nacimiento de Cristo se produjo un 25 de diciembre en Belén, los historiadores creen que la verdadera natividad de Jesús tuvo lugar entre abril y mayo.
Esta teoría se basa en cuestiones geográficas imposibles de negar: por ejemplo, se sabe que en el hemisferio norte el mes de diciembre coincide con el invierno, lo cual pone en duda que los pastores hayan estado al aire libre, que el cielo de esa noche haya sido estrellado, todos elementos de los hechos narrados en los textos bíblicos.
De todas formas, la Iglesia Católica tomó la decisión de mantener la fecha convencional de la navidad. Se cree que sus razones fueron que coincidiera con los ritos paganos por el solsticio. De hecho, existían importantes festejos que se realizaban el 25 de diciembre aún antes del nacimiento de Cristo: el Cápac Raymi de los Incas, el Natalis Solis Invicti de los romanos y otros.
Para el cristianismo, el festejo de la navidad implica varias tradiciones. Suele realizarse un banquete que comienza en la cena del 24 de diciembre y se extiende hasta después de la medianoche (es decir, hasta el día del nacimiento), se arman belenes o pesebres (maquetas de Belén que representan la natividad), se cantan villancicos y se adorna un árbol.
La navidad ha trascendido los límites de la religión y tiene como símbolo a Papá Noel (también conocido como San Nicolás y Santa Claus), un personaje inspirado en un obispo griego, que se encarga de llevar regalos a los niños de todo el mundo a las 0 horas del 25 de diciembre.

Resulta curioso que una celebración que comenzó como una tradición religiosa, de alguna manera indispensable para quienes adoptan el cristianismo, preocupe más a los no creyentes y los someta a una serie de obligaciones cuidadosamente diseñadas y estructuradas de forma rígida e inamovible. Independientemente de las creencias místicas, es innegable que en torno a la navidad gira una interesante combinación de actitudes y sentimientos, tales como la entrega, la culpa y el sufrimiento.

Sunday, December 11, 2016

 Cambio Social
Guillermo García Machado

Se denomina cambio social a una modificación importante en la estructura de una sociedad. Estos cambios pueden producirse en los valores, las tradiciones, las normas o las manifestaciones materiales de la comunidad en cuestión.
La política, la sociología, la economía y la historia son ciencias que estudian los cambios sociales. Las alteraciones de la sociedad pueden producirse de diversas maneras. Hay cambios que son progresivos y que se constituyen como el resultado de una evolución histórica, mientras que otros son abruptos y se generan a partir de una revolución u otro fenómeno.
Es importante mencionar que los cambios sociales pueden surgir en el seno de la comunidad o ser impulsados por las clases gobernantes. Los procesos son dinámicos y pueden adquirir distintas direcciones con el tiempo.
Un ejemplo de cambio social es lo que ha ocurrido en muchos países occidentales respecto a la homosexualidad. Durante muchos años los gays y las lesbianas debían ocultar su elección sexual para no sufrir discriminación. Con el tiempo gran parte de la sociedad empezó a comprender que todos los adultos son libres de decidir cómo desarrollar su vida íntima. La aceptación de las parejas homosexuales derivó luego en la posibilidad de formalizar estos vínculos ante el Estado mediante casamientos y uniones civiles. De esta forma el cambo social se institucionalizó.
La conciencia ecológica es otro ejemplo de cambio social. Cada vez más personas comprenden la importancia de cuidar el medio ambiente para evitar que el ser humano siga perdiendo recursos naturales y destruyendo el planeta. Antes, en cambio, quienes tomaban decisiones en base a criterios medioambientales eran una minoría. Las ciencias sociales frente los nuevos desafíos, ofrece un abordaje de los procesos de cambio social desde 1999 hasta la actualidad. La materia se centra en el análisis de coyunturas, pero se inscribe en la perspectiva de la sociología histórica y el pensamiento crítico latinoamericano, donde el estudio de los procesos gran escala o la “larga duración” constituye un elemento central para la formulación de preguntas y búsqueda de respuestas. El objetivo de la materia es que los estudiantes que ya han cursado Historia Social Latinoamericana como parte de las asignaturas obligatorias, puedan adquirir conocimiento sobre las nuevas realidades de la región y entrenarse en la formulación de las grandes preguntas sobre las coyunturas críticas del presente. Se pretende que los estudiantes puedan estudiar los procesos sociales actuales desde de cierto repertorio conceptual y a su vez pensar éstos sobre la base de los procesos socio históricos concretos a partir de los contenidos de la bibliografía y de las fuentes primarias y materiales audiovisuales que se propondrán como recurso de trabajo.
La propuesta busca contribuir a la actual área de vacancia en la currícula de la Carrera al tiempo que incentivar a los estudiantes en una sensibilidad sobre la región en los espacios de investigación y docencia. La materia se articula con dos espacios más de formación académica: El Taller de Investigaciones en Sociología Histórica de América Latina (seminario de investigación de la Carrera) y la Maestría de Estudios Sociales Latinoamericanos de la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA.


Sunday, December 4, 2016

Caudillismo
Guillermo García Machado
A propósito de la muerte de personajes como Chávez, Castro, Hussein, y Gadafi, para no seguir nombrando a otros, cada uno de ellos en su lugar y en su respectivo tiempo, pareciera interesante refrescar la esencia del caudillismo. El caudillismo es el sistema de caudillaje o el gobierno de un caudillo. La noción de caudillo, por su parte, procede del latín capitellus y hace mención a la persona que dirige alguna comunidad o cuerpo y que actúa como guía o líder. Como fenómeno social y político, el caudillismo se desarrolló en América Latina durante el siglo XIX. Los caudillos eran líderes carismáticos que solían acceder al poder por procedimientos informales, gracias a la influencia que tenían sobre las grandes masas populares. La gente veía al caudillo como un hombre fuera de lo común, capaz de representar y defender los intereses del conjunto de la comunidad.
Muchos caudillos eran demagogos y manipulaban a la población; detrás de la promesa de asegurar el bienestar común, de defender los intereses de toda la región, se escondían las propias ambiciones, la sed de poder. En ciertos casos, el caudillismo derivó en dictaduras con una dura represión a los opositores. En otros, en cambio, el caudillismo se adaptó a los regímenes democráticos y federales que se establecieron en los países latinoamericanos.

La formalización del poder de los caudillos siguió un proceso similar en varias naciones: las fuerzas del caudillo enfrentaban al gobernante vigente hasta deponerlo, luego disolvían el congreso bajo el argumento de no responder al pueblo o la ley y finalmente el caudillo se autoproclamaba presidente provisional. Después de un tiempo, el propio caudillo llamaba a elecciones y se formaba un nuevo congreso, formalizando el poder del caudillismo. Juan Manuel de Rosas en Argentina, Antonio López de Santa Anna en México y José Antonio Páez en Venezuela son algunos de los ejemplos históricos de caudillismo en el territorio latinoamericano. Con la consolidación del Estado-nación y la caída de los regionalismos, el caudillismo perdió fuerza y terminó mutando en otro tipo de regímenes sociopolíticos. El caudillismo se caracterizó por la llegada al poder a través de la fuerza, y esa imposición ha dejado cicatrices en muchas naciones. Con la instauración de la República como sistema de organización del Estado, se cometieron una serie de errores que también contribuyen con el carácter inestable de los gobiernos, lo cual se suma a los vestigios de décadas de cruentas luchas por obtener el ansiado cetro. Las repúblicas que hoy sufren las consecuencias del caudillismo nacieron en un terreno de inconsistencias, con una economía desorganizada, un orden político que rozaba el caos y una ausencia total de visión a futuro y disciplina por parte del gobierno. Son estas las razones por las cuales no son capaces de aplicar un régimen democrático de manera eficaz: no luchan por asegurar la libertad a sus habitantes, pero tampoco lo admiten. Existen ciertos rasgos propios del caudillismo que persisten en el presente; tal es el caso de la búsqueda de popularidad a través de la anulación de las acciones del opositor, desprestigiando su campaña para convencer al pueblo de que un cambio es necesario. Esta es la base estratégica de la mayoría de los gobernantes de la actualidad y, como se trata de una manipulación de la verdad, nada impide que una vez en el poder repliquen las decisiones de sus antiguos enemigos, dejando en evidencia que no estaban realmente en contra de su proceder.