Sunday, May 10, 2020


GOLPE DE ESTADO

Guillermo García Machado
Se conoce como golpe al acto y consecuencia de golpear, un verbo que hace referencia tanto a los impactos físicos como a los de carácter simbólico. El Estado, por su parte, es una modalidad que permite organizar a una sociedad de manera soberana y coercitiva y con autoridad para regular el funcionamiento de la comunidad dentro de un determinado territorio. En Venezuela se sigue esperando cualquier forma mesianica que pudiese mandar al traste las aspiraciones de Maduro de seguir fungiendo como Presidente, mientras esto pudiese acontecer, entre los desatinos de la oposición, la poca seriedad de los gobiernos interesados en que ello ocurra, las poderosas fuentes de información del G2 Cubano, pareciera que la historia quiere repetirse, es decir, la permanencia del indeseable, tal como ocurrió  en Cuba con Fidel Castro y su combo.
Volviendo a lo nuestro, al conjugar las definiciones señaladas ut-supre, Golpe y Estado, surge la noción de Golpe de Estado. Se trata de una acción violenta llevada a cabo por fuerzas militares o rebeldes que busca quedarse con el gobierno de un Estado. El golpe de Estado, de esta manera, supone la sustitución de las autoridades existentes y el cambio de mando de las instituciones estatales por imposición.
En concreto para establecer el origen del término tenemos que retrotraernos a la Francia del siglo XVIII cuando comenzó a utilizarse aquel para referirse a todas aquellas acciones de carácter violento que el rey llevaba a cabo sin tener en cuenta las normas establecidas, moral y legalmente, en la sociedad. El hecho de que las acometiera de esta forma se amparaba en que eran necesarias por el bien común.
El golpe de Estado constituye una violación y falta de reconocimiento hacia la legitimidad constitucional ya que atenta contra las reglamentaciones legales de llegada y permanencia en el poder. Es posible distinguir entre dos grandes tipos de golpes de Estado: el golpe institucional es aquel que tiene lugar cuando llegan al poder ciertos integrantes del propio partido en funciones, mientras que el golpe de carácter militar es concretado por las fuerzas armadas. En las últimas décadas se ha sumado la noción de golpe de mercado para hacer referencia a los cambios institucionales que tienen lugar por la presión de grupos económicos en condiciones de desestabilizar la economía.
Entre los golpes de Estado más importantes de la historia destaca, por ejemplo, el que tuvo lugar en España en el año 1936. Una acción esta que fue llevada a cabo contra el gobierno reinante en ese momento, la II República, y que desembocó en la época más cruenta del país: la Guerra Civil. Un conflicto bélico que trajo horror, desolación y muerte a la nación y que acabaría con la instauración de una dictadura impuesta por los sublevados a cuyo frente estuvo Francisco Franco.
No obstante, en España han tenido lugar otros golpes de Estado igualmente relevantes. En concreto otro de los más conocidos fue el fallido que fue llevado a cabo el 23 de febrero de 1981 por el teniente coronel de la Guardia Civil Antonio Tejero. Un plan que fue frustrado gracias a la acción del Rey y del general Alfonso Armada.
En lo que va de siglo XXI también se han producido diversos golpes de Estado en todo el mundo. Entre los más significativos están el de Tailandia en 2006 por parte del ejército, el de Honduras en 2009 o el de abril de 2012 en Guinea-Bisaú.
Existen varios términos que suelen utilizarse como sinónimos de golpe de Estado pero que, en realidad, tienen otros significados. Una revolución, por ejemplo, implica un cambio social profundo, algo que puede no estar presente en un golpe de Estado. La guerra civil, por otra parte, es un enfrentamiento militar extendido en el tiempo entre integrantes de una misma sociedad (el golpe de Estado, en cambio, es una acción rápida). Las rebelionesrevueltas y motines, por último, son desobediencias colectivas sin intenciones de tomar el poder.


Sunday, May 3, 2020


Luego de la Pandemia
Guillermo García Machado
Un virus desconocido, de origen animal, con mayor letalidad que la gripe común, provoca una pandemia capaz de alterar por completo la vida mundial. Hoy, el mundo corre desesperadamente por detrás del coronavirus, en lugar de haberse alistado para anticiparlo. ¿Era fácil hacerlo? Taiwán, Corea del Sur, Singapur, los países que más eficazmente contienen el virus, aprendieron luego de experiencias traumáticas con otras epidemias, un antecedente que no todos comparten. Esos países reorientaron recursos, rehicieron sus áreas de investigaciones de enfermedades, adaptaron planes de contingencia de emergencia, aumentaron su personal y pusieron la tecnología al servicio de la ciencia para detener cualquier virus antes de que estalle.
El resto del planeta, mientras tanto, se concentraba en otras amenazas, también urgentes: la guerra comercial entre Estados Unidos y China, la desaceleración económica global, la desigualdad, los nacionalismos, las oleadas migratorias. En el caso argentino, las grietas y la permanente crisis económica. Y, de tan enfocado que estaba en esos dramas, el mundo dejó pasar la advertencia que prenunciaba la llegada de un mal capaz de empeorar todos y cada uno de esos problemas y de exponer nuestras mayores vulnerabilidades. Hoy el desafío es detener al virus. Porque, una vez acabada la pandemia, quedará otra amenaza sobre la cual suenan y suenan las alarmas: el cambio climático. Y ya nos dimos cuenta a la fuerza de qué sucede cuando ignoramos las advertencias de la ciencia.
En América Latina: Si el presidente Alberto Fernández logró alinearse con la oposición para imponer la cuarentena, en Brasil, Jair Bolsonaro se dedica a dudar del virus y a pelearse con los gobernadores, nerviosos por lo que creen es la inacción del presidente. Si la globalización pierde popularidad en la era del coronavirus, el Estado gana en aprobación. De izquierda o de derecha, defensores de la austeridad o del gasto público generoso, la mayor parte de los gobiernos del mundo se lanzó a salvar la salud, la economía, los sectores desprotegidos, las empresas, con un nivel de intervención propio de tiempos de guerra. Renace la idea del Estado Social y benefactor.
El brazo del Estado está activo en todos lados: en las calles, con el riguroso control del confinamiento; en las fronteras, con la militarización; en la política monetaria, con el intenso protagonismo de los bancos centrales; en la economía, con paquetes de rescate y estímulo inéditos.
Cuando el coronavirus se haya diluido, los Estados confrontarán otro desafío igual de extendido y dañino: el terremoto económico que deja la pandemia. La última vez que los Estados intervinieron tanto para evitar el colapso económico fue en la crisis financiera de 2008. Se pusieron de acuerdo y lo lograron. Tras casi un año de recesión global, la recuperación llegó y a fines de 2009 la economía empezó a crecer. Hoy los especialistas creen que la economía mostrará su resiliencia nuevamente y comenzará a renacer una vez que las sociedades salgan a la calle y vuelvan a consumir, motorizadas por el increíble estímulo económico de los gobiernos. La crisis de 2008 no fue el cataclismo que se preveía, pero tuvo un legado que aún hoy resuena en todos los países: la desigualdad creció. La pandemia deja al descubierto y potencia esa brecha entre países ricos y pobres o entre ciudadanos con buen acceso a la salud y aquellos que no lo tienen. Una razón más para activar, pasado el coronavirus, la memoria global y no repetir errores. Por último, tenemos la gran oportunidad de reencontrarnos con el Todopoderoso y proyectar el valor de la Sabiduría.

Sunday, April 26, 2020


ESTADO

Guillermo García Machado

Debemos decir que Estado es una figura con valor a nivel político que sirve para presentar una modalidad de organización de tipo soberana y coercitiva con alcance social. De esta forma, el Estado aglutina a todas las instituciones que poseen la autoridad y la potestad para regular y controlar el funcionamiento de la comunidad dentro una superficie concreta a través de leyes que dictan dichas instituciones y responden a una determinada ideología política.
Es importante aclarar que los conceptos de Estado y gobierno no se consideran sinónimos. Los gobernantes son aquellos que, por un tiempo determinado, desempeñan funciones en las instituciones que forman parte del Estado. Además, hay que diferenciar el término Estado de la idea de nación, ya que existen naciones sin Estado y Estados que aglutinan a distintas naciones.
Antes, cuando el Estado todavía no había sido constituido como concepto, el ser humano intentaba marcar sus límites por la fuerza, así se realizaron las grandes conquistas a fin de ampliar los límites del territorio. Actualmente, existen medios más pacíficos y democráticos para establecer los límites, aunque a decir verdad, todavía continúa utilizándose la fuerza para delimitarlos. Por otra parte, hay que decir que Estado es una noción con valor a nivel político que sirve para presentar una modalidad de organización de tipo soberana y coercitiva con alcance social. De esta forma, el Estado aglutina a todas las instituciones que poseen la autoridad y la potestad para regular y controlar el funcionamiento de la comunidad dentro una superficie concreta a través de leyes que dictan dichas instituciones y responden a una determinada ideología política. Es importante aclarar que los conceptos de Estado y gobierno no se consideran sinónimos. Los gobernantes son aquellos que, por un tiempo determinado, desempeñan funciones en las instituciones que forman parte del Estado. Además, hay que diferenciar el término Estado de la idea de nación, ya que existen naciones sin Estado y Estados que aglutinan a distintas naciones.  Para que un Estado pueda ser considerado como tal debe contar con ciertos elementos, estos son: territorio delimitado, población, leyes, organismos de gobierno, soberanía interna (poder para aplicar las propias leyes dentro del territorio sin necesidad de que interfieran otros estados) y soberanía externa (convocar a sus pobladores cuando existiera un ataque exterior a fin de defender su territorio). En palabras del alemán Max Weber, el Estado puede ser definido como una organización respaldada por el denominado monopolio de la violencia legítima. Por eso está integrada por organismos poderosos como lo son las fuerzas armadas, la policía y los tribunales, ya que él se encarga, entre otras cosas, de garantizar las funciones y obligaciones de gobierno, defensa, seguridad y justicia en un espacio específico. Hablar de Estado de derecho, asimismo, es describir a un sistema en el cual su organización gira en torno a la división de los poderes (es decir, el Legislativo, el Ejecutivo y el Judicial). De todos modos, es necesario también aclarar que varias corrientes filosóficas se oponen a la existencia del Estado tal como lo conocemos. El anarquismo, por ejemplo, promueve la desaparición absoluta de los Estados y su sustitución por entidades libres y organizaciones de espíritu participativo. El marxismo, en cambio, considera que el Estado es un recurso controlado por una clase dominante que sirve para ejercer dominio. Por lo tanto, aboga por su aniquilación para lograr su reemplazo por un Estado obrero como parte de la transición hasta llegar al socialismo y el comunismo, donde al haberse logrado erradicar la lucha de clases, ya no se necesitará un Estado.

Sunday, April 19, 2020


SOLIDARIDAD

Guillermo García Machado
Antes de definir el término es necesario establecer su origen. Este concepto proviene del término del latín soliditas que hacía referencia a una realidad homogénea, entera y unida donde los elementos que conformaban ese todo eran de igual naturaleza.
De este modo, el concepto de solidaridad describe la adhesión de modo circunstancial a una causa o a proyectos de terceros. El término se utiliza en forma habitual para denominar una acción de perfil dadivoso o bienintencionado. De todas maneras, su raíz etimológica hace referencia a un comportamiento in-solidum, es decir, que se enlazan los destinos de dos o más personas. Por lo tanto, ser una persona solidaria no se limita al ofrecimiento de ayuda, sino que implica un compromiso con aquel al que se intenta ayudar.
El sentido más básico de la solidaridad supone que se desarrolla sin distinción, límites o condicionamientos de sexo, raza, nacionalidad, religión ni de afiliación política. La única finalidad de la solidaridad puede apuntar al ser humano en estado de necesidad. De todas formas, el uso del término ha quedado desvirtuado ante el abuso del discurso político y el denominado marketing solidario.
La verdadera solidaridad es ayudar a alguien sin recibir nada a cambio y sin que nadie se entere. Ser solidario es, en su esencia, ser desinteresado. La solidaridad se mueve sólo por la convicción de justicia e igualdad.
Fue la teología cristiana quien lo adoptó por primera vez al referirse a la sociedad de todos los seres humanos, iguales entre sí por ser hijos de Dios y unidos en los vínculos de una sociedad. La primera comunidad cristiana se basaba en este concepto y en ella la fraternidad era fundamental, impulsándolos a buscar el bien de todos los que formaban parte del grupo.
Desde el punto de vista filosófico de la concepción cristiana de una sociedad, la solidaridad es la forma en la que debe organizarse política y socialmente un grupo, donde el fin principal es el bienestar de todos y cada uno de los individuos que lo conforman. La solidaridad es el elemento fundamental para conseguir un desarrollo de la doctrina social sana, y debe ocupar siempre un espacio especial. El bien común, la autoridad y la subsidiaridad son además los fundamentos de toda filosofía social, sin ellos una sociedad no podría jamás encaminarse a un fin de provecho colectivo. Por su parte, la ciencia del Derecho utiliza este término para referirse a un individuo enmarcado en un grupo jurídicamente homogéneo, con bienes y derechos unívocos. En este caso la solidaridad incluye una alta responsabilidad de cada individuo con respecto al todo. El Derecho considera que la solidaridad también es fundamental para que una sociedad pueda progresar, pues es el modo en el que derechos y obligaciones se equilibran y se encuentra la armonía.  Hoy en día, a su vez, el término ha cobrado una dimensión social globalista. La posibilidad de comprender lo que ocurre en todos los rincones del planeta y las relaciones entre los diferentes países, ha llevado a crear una consciencia social colectiva donde las personas solidarias son aquellas que luchan contra las injusticias sociales en cualquier aspecto (la pobreza, el hambre, la discriminación sexual, etc) en procura de un mundo más unido y pacífico.

Sunday, April 12, 2020


Guillermo García Machado
El vocablo griego éndēmos, que puede traducirse como “del territorio propio”, llegó al francés como endémie. De allí procede la idea de endemia, que se emplea en nuestra lengua para aludir a una enfermedad que es habitual en una determinada región. La endemia, por lo tanto, es un proceso de tipo patológico que subsiste de manera estacionaria en una cierta zona durante un periodo extenso. Una enfermedad convertida en una endemia supone que, en el territorio en cuestión, existe un número elevado de individuos afectados a lo largo de los años, más allá de eventuales fluctuaciones. Las enfermedades endémicas suelen ser infecciosas. Una de las más comunes es la fiebre amarilla, también conocida como vómito negro o plaga americana. La causa un virus que transmiten los mosquitos pertenecientes a los géneros Haemagogus y Aedes. Los síntomas y su gravedad son bastante variables, ya que van desde una fiebre leve hasta la presencia de hemorragias y afecciones al hígado que pueden conducir a la muerte en un 50% de los casos.
La fiebre amarilla, por ejemplo, es una endemia en varios países de clima tropical: esto quiere decir que existe riesgo de contagio cuando alguien permanece en dichas naciones. Por eso antes de viajar a sitios donde la fiebre amarilla es endemia, se suele recomendar vacunarse contra dicha enfermedad, aunque la indicación debe ser realizada por un médico según las condiciones individuales de cada persona. Incluso hay países que exigen la vacuna como requisito para permitir el ingreso. Cabe aclarar que también existen las enfermedades endémicas no infeccionas, dado que en esta categoría tan amplia entran muchas condiciones fisiológicas. La enfermedad de Chagas también es endémica. La causa el protozoo flagelado Trypanosoma cruzi y afecta a diversos vertebrados antes de llegar al ser humano. Esta enfermedad se encuentra en muchos países del continente americano, desde el sur de Norte América hasta la región patagónica argentina y la contraen decenas de millones de personas todos los años. La endemia no solamente se mantiene a lo largo del tiempo en una zona geográfica o población definidas, sino que puede persistir incluso a través de las diferentes estaciones del año, algo que no ocurre con ciertas enfermedades comunes. De acuerdo con la intensidad de la transmisión, es posible clasificar las enfermedades endémicas de la siguiente manera: * hipoendémicas: son aquellas cuyo grado de transmisión es muy bajo, y cuyos efectos no son realmente considerables; * mesoendémicas: estas enfermedades se establecen en poblaciones pequeñas. Su intensidad depende en gran parte de las condiciones de la comunidad, por lo cual se debe analizar en cada caso en particular; * hiperendémicas: la transmisión de estas enfermedades endémicas es persistente aunque dura poco tiempo. Sus efectos no pueden ser combatidos por medio de la inmunidad de la población; * holoendémica: se trata del grupo con un mayor grado de transmisión, así como una zona de distribución muy amplia que se deben en general a que la población adulta no posee la inmunidad necesaria para hacerle frente.
Según la cantidad de afectados, la endemia puede convertirse en una epidemia o en una pandemia. La epidemia implica el contagio simultáneo, durante un cierto tiempo, de un número elevado de personas en una misma zona Si la epidemia se propaga a varios países o afecta a casi todas los individuos de un lugar, se habla de pandemia.
Es importante mencionar que las endemias constituyen un problema de salud pública. El Estado debe garantizar las medidas de prevención y los tratamientos para cuidar a los ciudadanos. El marco en el cual se ubica este concepto es la epidemiología, una disciplina de la ciencia que se encarga del estudio de la frecuencia, la distribución, el control, las predicciones y los factores determinantes que están ligados a las enfermedades y la salud en determinadas poblaciones humanas.


Sunday, April 5, 2020


VIRUS

Guillermo García Machado
Con el apoyo que merece el tema, desde la propia visión científica, y con la anuencia de la literatura especializada: Virus es una palabra de origen latino, cuyo significado es veneno o toxina. Se trata de una entidad biológica que cuenta con la capacidad de multiplicarse al utilizar la maquinaria celular.
“Un virus está formado por una cápside de proteínas que envuelve al ácido nucleico (ADN o ARN). Esta estructura, por su parte, puede estar rodeada por la envoltura vírica (una capa lipídica con diferentes proteínas).
En concreto podemos establecer que a la hora de clasificar a los virus podemos realizar dos grandes grupos. Por un lado, tendríamos los llamados virus ADN que se identifican por el hecho de que toman como escenario de su desarrollo lo que es el núcleo de la célula en cuestión. Dentro de esta categoría existen a su vez dos clases: el monocatenario, en el que toma protagonismo un ADN de cadena sencilla, y el bicatenario, que en su caso tiene ADN de cadena doble.
Por otro lado, nos encontramos con los virus ARN, que se dan en llamar así por el motivo de que utilizan el ARN (el ácido ribonucleico) como material genético y porque además toman al citoplasma como lugar para proceder a la replicación. Dentro de esta modalidad existen cuatro grupos: el monocatenario positivo, el monocatenario retro transcrito, el bicatenario y el monocatenario negativo.
El ciclo vital del virus, un agente potencialmente patógeno, requiere de la maquinaria metabólica de la célula invadida, para de esta forma poder replicar su material genético y producir muchas copias del virus original. Este proceso puede perjudicar a la célula hasta destruirla.”
Este funcionamiento ha sido imitado por los denominados virus informáticos, que son programas que se copian en forma automática y que su objetivo es afectar el normal funcionamiento de una computadora, sin el consentimiento del usuario.
En el sentido estricto del término, los virus informáticos son programas que pueden replicarse y ejecutarse por sí mismo. En su accionar, suelen reemplazar archivos ejecutables del sistema por otros infectados con el código maligno. Los virus pueden simplemente molestar al usuario, bloquear las redes al generar tráfico inútil o, directamente, destruir los datos almacenados en el disco duro del ordenador.
A la hora de hablar de virus informáticos tenemos que nombrar a los más famosos o más frecuentes entre los que se encontrarían, por ejemplo, los troyanos. Estos son los que se pueden definir como aquellos que roban información, permiten que un usuario externo pueda controlar el ordenador o simplemente alteran el citado dispositivo.

Sunday, March 29, 2020


Narcoactividad

Guillermo García Machado
La noción de narcoactividad se emplea para describir a todas las actividades que están vinculadas al ámbito de las drogas prohibidas (es decir, ilegales) y a los negocios asociados a él. Este concepto, pues, está relacionado a la idea de narcotráfico, que refiere al cultivo, manufactura, distribución y venta de dichas sustancias.
Un nombre el que toma la palabra que nos ocupa que se forma a partir de la raíz narco que tiene dos acepciones. Por un lado, ejerce como el acortamiento del término narcotraficante, que es aquella persona que se dedica a traficar con estupefacientes, y por otro como un elemento compositivo que viene a significar droga.
La narcoactividad constituye un mercado de intenso poder que mueve millones de dólares por año. En este mundillo de las drogas existen carteles que asumen diversas tareas independientes en el marco del proceso de elaboración y distribución. La organización y el tamaño de estos carteles dependen de la rentabilidad que posea la actividad que llevan a cabo.
En este sentido hay que subrayar que varios son los países del mundo que más narcoactividad tienen y que cuentan con más cárteles funcionando. Este sería el caso, por ejemplo, de México, Colombia, Honduras o Nicaragua donde el tráfico de drogas no sólo mueve mucho dinero, sino también, donde genera un amplio conjunto de delitos como pueden ser asesinatos o ajustes de cuentas.
Así, por ejemplo, unas de las organizaciones de narcotraficantes más conocidas en todo el mundo ha sido el colombiano cartel de Medellín, centrado en la cocaína, que tenía entre sus principales cabecillas a Pablo Escobar, a los Hermanos Ochoa o a Rodríguez Gacha. Figuras todas ellas que se convierten en los ejes centrales de este grupo delictivo que comenzó a funcionar ya en la década de los años 70.
La venta de drogas suele ser ilegal (a excepción de las medicinales, sometidas a grandes controles por parte del Estado), ya que se considera que la drogadicción posee terribles consecuencias a nivel social (incremento en las estadísticas del crimen y de la violencia, corrupción, marginalidad). Por ese motivo, en la mayoría de las naciones la producción, distribución y venta de este tipo de sustancias se encuentra prohibida.
Sin embargo, como contrapartida de esta decisión, ha surgido un enorme mercado ilegal de estupefacientes y sustancias psicotrópicas, que produce grandes beneficios económicos.
La narcoactividad suele comenzar en países subdesarrollados (en Sudamérica, el Sureste Asiático y Oriente Medio), donde se cultivan y se procesan las drogas. El mayor consumo, sin embargo, tiene lugar en países más poderosos, en especial en los Estados Unidos y en Europa. Los narcotraficantes se encargan de llevar las drogas a los consumidores de todo el mundo, eludiendo los controles que establecen los distintos gobiernos.
Es importante subrayar que las autoridades de muchas naciones ya han decidido tomar cartas en el asunto. Y de ahí que, por ejemplo, en Guatemala se cuente desde el año 2003 con una Ley contra la narcoactividad donde se establecen las medidas que el gobierno debe llevar a cabo para luchar contra dicho acto delictivo. En este sentido, se determina que deberá trabajar no sólo en el control sino también en la prevención y en la sanción pertinente de todos aquellos que lo lleven a cabo.