Sunday, October 4, 2020

 

Defacto

Guillermo García Machado

Defacto es un término que algunas personas utilizan y que, sin embargo, no debería emplearse si nos atenemos a lo que resulta correcto desde el aspecto gramatical. Por eso la palabra no forma parte del diccionario desarrollado por la Real Academia Española (RAE).

Es apropiado, en cambio, utilizar la locución de facto, compuesta por la preposición “de” y el sustantivo “facto”. De facto, por lo tanto, es aquello que tiene existencia en la práctica o en la realidad sin que se ajuste a una normativa, pudiendo decirse que si existe de facto, existe de hecho. No importa que dicha existencia esté reconocida por la ley o las normas.

Es importante establecer que defacto es un término que se utiliza para dar forma a lo que se conoce como matrimonio de facto. Este es en realidad lo que se conoce como pareja de hecho. Esa pareja está formada por dos personas que mantienen una relación sentimental y que se comportan como un matrimonio en un sinfín de aspectos (personal, familiar, social…), pero que legalmente aquella no está reconocida como tal porque no se han casado ni por la iglesia ni por lo civil.

No podemos obviar tampoco que existe lo que se da en llamar estándar de facto. Viene a ser un patrón o una norma que no ha sido legitimada ni consensuada a través de ningún organismo oficial pero que todo el mundo acepta de manera general y como tal se utiliza.

Muchos son los ejemplos que nos pueden servir para dejar patente el significado de estándar de facto. Así se puede considerar que uno es aquel que hace referencia a los dibujos que se utilizan en los cuartos de baño de los establecimientos o edificaciones públicas para dejar claro cuáles son los de hombres y cuáles los de mujeres.

El uso más habitual de la expresión se emplea con relación a una clase de gobierno. Un gobierno de facto es aquel en el que ciertas personas, por lo general integrantes de las fuerzas armadas, derrocan a las autoridades constitucionales y asumen el liderazgo de un país.

Esto quiere decir que los gobernantes de facto no son elegido por el pueblo en elecciones democráticas como marca la Constitución, sino que llegan al poder por la fuerza. De esta manera, desarrollan un mandato de hecho, haciendo que la población obedezca por motivos que no tienen que ver con la legalidad o el ordenamiento constitucional: “No podemos hacernos cargo de la deuda ilegítima que contrajo un gobierno de facto”, “El presidente de facto nos llevó a la guerra y fue el responsable de la muerte de miles de jóvenes”. Llamando poderosamente la atención que pudiesemos encontrar gobiernos facticos que utilizando procesos electorales amañados han llegado al poder con el sólo deseo de perpetuarse en él, y, lo que es más grave, lideres políticos de las grandes naciones con pretensiones similares.

Sunday, September 27, 2020

 

Patria

Guillermo García Machado

El cinismo político ja llegado a tal extremo que hemos leido con preocupación utililizar el término patriota para señalar a un miembro de un colectivo armado, cualesquiera que sea la causa que defienda. Así las cosas, tratemos de enderezar el asunto de marras descubriendo su origen del latín “patria”.

La patria es la tierra natal o adoptiva que está ligada a una persona por vínculos afectivos, jurídicos y/o históricos. La patria puede ser, por lo tanto, el lugar de nacimiento, el pueblo de los ancestros o el país donde un sujeto se radicó a partir de un cierto momento de su vida. 

Dentro de la familia de este término, se encuentra el concepto de patriotismo, una forma de pensar que une fuertemente a una persona con su patria. Se trata de un profundo orgullo por formar parte de un territorio (tanto el natal como uno adoptivo) y equivale al sentimiento de apego y admiración por la propia familia. Es importante señalar que su uso no debería tener connotaciones negativas, dado que ser patriota no indica ser capaz de cualquier cosa por defender a la patria, sino sentir un fuerte lazo con sus rasgos culturales y con su historia.

Existen dos posturas opuestas frente al patriotismo: por un lado, un gran porcentaje de gente siente un apego tal por su patria que descarta rotundamente la posibilidad de vivir en el extranjero; del otro extremo se encuentran quienes piensan que este tipo de sentimientos son los responsables de las guerras, la xenofobia, el racismo y los genocidios, entre otros males de la humanidad. Como siempre, una franja de la población se encuentra en medio de dichas visiones, indiferentes a sus argumentos.

En otros casos, la patria es más bien un acervo cultural e histórico compartido por personas que pueden estar separadas desde el punto de vista geográfico. Este sería el caso de la patria gitana, que no tiene un centro físico.

La acepción más simbólica de patria permite que se utilice el término para referirse a distintos grupos o conjuntos sociales: “La patria futbolera llora la muerte del ex arquero de la selección alemana”, “El gobierno tiene la obligación de poner límites a la patria financiera para evitar que se lleve ganancias millonarias sin invertir un peso en el país”.

Se denomina madre patria a la nación que dio origen a otra, sea que se trate del lugar físico en el que nació o bien del país desde el cual partió un grupo de inmigrantes para conquistar un nuevo territorio. Asimismo, este término puede servir para referirse a la relación de tipo político, cultural e histórico que hay entre las naciones colonizadoras y sus colonias. Cabe mencionar que se trata de un concepto que no forma parte del habla cotidiana, sino que suele encontrarse principalmente en contextos académicos.

Así como ocurre en varias regiones de Latinoamérica, es común que el término madre patria siga teniendo vigencia años, décadas e, incluso, siglos después de la independización de un país.

Sunday, September 20, 2020

 

Bien Común

Guillermo García Machado

En estos tiempos donde por razones meramente políticas ser liberal es ser de izquierda o ser socialista es desbocarse por el comunismo, tratemos en forma sencilla, explicar lo que sugiere el bien común. La acepción general del concepto de bien común alude a aquello que puede ser aprovechado o utilizado por todas las personas. Dicho de otro modo: de un bien común pueden obtener beneficios todos los individuos de una comunidad.

A partir de esta idea, la noción se utiliza con distintos matices o alcances en diferentes ámbitos. Para la filosofía, los bienes comunes son compartidos por los integrantes de una sociedad, quienes se benefician de ellos. No se trata solo de bienes físicos, sino también de bienes simbólicos o abstractos.

El bien común, en este sentido, también es un fin de la sociedad. El Estado, como órgano rector, tiene que proteger y promover el bien común ya que éste redunda en beneficios para los habitantes. Las condiciones sociales que garantizan la libertad, la justicia y la paz y el reparto equitativo de los bienes materiales esenciales forman parte del bien común.

Cabe destacar que el bien común no se forma con la sumatoria de los bienes de cada individuo. El bien común es indivisible y solo puede alcanzarse e incrementarse a partir de la colaboración de los diversos miembros de la comunidad.

Dentro de la filosofía tenemos que destacar que se establecen una serie de características esenciales del llamado bien común. En concreto, entre las más significativas podemos destacar las siguientes: Se trata de algo objetivo.
En ocasiones, puede confundirse con lo que es calidad de vida o bienestar. Sin embargo, son cosas diferentes. Así estos dos términos vienen a hacer referencia a lo que es el objetivo o meta de la sociedad pero desde un punto de vista del individuo autónomo.
Está dirigido a satisfacer lo que es el progreso de los individuos y para eso, entre otras cosas, debe basarse en la verdad y en la justicia. Se encuentra ligado de forma íntima y clara a lo que es la naturaleza humana. Partiendo del hecho de que el bien común es totalmente opuesto al interés privado, se considera que viene a obligar al Estado. Es decir, eso significa que los poderes públicos deben, por tanto, a actuar de tal manera que busquen alcanzar aquel. De la misma manera, por tanto, se puede decir que la razón misma de los citados poderes públicos es el bien común. De la misma manera, se destaca el hecho de que viene a abarcar al hombre en su totalidad. Es decir, debe apostar por englobar tanto lo que son sus exigencias a nivel espiritual como físico.Dentro del conjunto de características que se resaltan del bien común está también que viene a obligar al ciudadano.

En el terreno de la economía, el bien común puede ser entendido de distintas maneras. Puede considerarse al bien común como algo que maximiza el bienestar socioeconómico de todas las personas. También como aquello que es de usufructo de la comunidad en general.

Puede sostenerse, por último, que un bien común es algo cuya propiedad no es privada (no pertenece a ninguna persona). La luz solar, en este marco, es un bien común: no puede privatizarse y es de libre disponibilidad.

 

Sunday, September 13, 2020

 

Sátrapa

Guillermo García Machado

Cuando hablamos del sátrapa nos estamos refiriendo a una autoridad que se excede en el ejercicio de su mandato, principalmente con gestos de arbitrariedad, pareciendo que éste tipo de especímen abunda en el mundo e invadiendo otros tipos de actividades. El avéstico ẖšathrapāvan, traducible como “protector del dominio”, llegó al griego como satrápēs, que a su vez arribó al latín como satrăpa. Este es el recorrido etimológico de sátrapa, término cuya primera acepción en el diccionario de la Real Academia Española (RAE) refiere a quien gobernaba una provincia en la Antigua Persia.

Un sátrapa persa, por lo tanto, era un gobernador. Accedía al cargo por elección directa del rey y se encargaba de controlar el orden público, recaudar impuestos y organizar el ejército, entre otras tareas.

El ejercicio del poder administrativo y del poder judicial recaía en el sátrapa. Por eso, en el lenguaje coloquial de la actualidad, se llama sátrapa a todo aquel que ostenta su poder y que gobierna o dirige de manera arbitraria.

Se puede mencionar como sátrapa, por lo tanto, a quien lleva adelante algún tipo de administración o gobierno con despotismo. Los sátrapas son autoritarios y toman decisiones según sus intereses e ideas personales, sin escuchar a la mayoría ni buscar consensos.

Al sentido original del concepto en la Antigua Persia y a su uso simbólico para aludir a los gobernantes tiranos o déspotas, hay que sumar otro significado: se le dice sátrapa al individuo que no tiene escrúpulos o que actúa sin ética.

Por ejemplo: “El dueño del hotel es un sátrapa, me quiere cobrar un montón de servicios que no utilicé ni pedí”, “Nunca haría negocios con el sátrapa de mi primo”, “En el mundo del periodismo hay muchos sátrapas que solo quieren ganar dinero”.



Sunday, September 6, 2020

 

Hora de ubicarse

Guillermo García Machado


Creo firmemente en la democracia, pero democracia significa que si la mayoría vota por mi contendor politico, por eso no voy a considerarla ni equivocada, ni a mi contendor un delincuente. No creo que en Venezuela haya una izquierda radical, y no lo creo porque no veo ningún tipo de ideología que lo demuestre. Lo que veo es a unos delincuentes, que ademas son incompetentes en el poder. Gobiernos buenos de izquierda los hay y ha habido en muchas partes, en America Latina en Chile y en Uruguay.  Tenemos a Canada en America del Norte, tenemos ejemplos en Europa. En fin, que para resolver la grave situación que aqueja a nuestros pueblos, lo que deberíamos hacer es unirnos todos los buenos-que te aseguro que somos mas que los malos- seamos de derecha o izquierda, y dejando esas ideologías de un lado, empezar a trabajar para hacer de la política una verdadera labor de servicio publico, así como para rescatar a las instituciones del Estado destruidas por la corrupción. Con esto lograremos el apoyo de la ciudadanía, la cual esta harta y frustrada del abuso de tantos políticos- de izquierda y de derecha- que los usan solo para conseguir sus votos y luego los desechan como si fueran basura.

Las nociones de Izquierda y de derecha conllevan de forma implícita una oposición en política. Ambos términos nacen en la Francia de 1789, durante el inicio de la revolución francesa, para posteriormente extenderse a gran parte de los sistemas políticos del mundo. Las particularidades de esta bipolarización, en líneas generales, se enfrentan y oponen:

Los valores de autoridad, identidad nacional, orden, seguridad. militarismo, tradición, religión, conservadurismo, libertad económica (derecha política)

    Los valores de progreso, igualdad jurídica, respeto a lo nacional e internacional, autóctono, solidaridad, insubordinación, secularismo, derecho a la autodeterminación y la justicia social mediante una economía planificada (izquierda política)

En cuanto a los valores de trabajo, libertad, mérito, justicia, sin duda son más transversales, a pesar de que el sentido que se atribuye a estos términos puede variar según quien sea que los utiliza.​

Dado que las nociones de derecha política y de izquierda política podrían ser desarrolladas con más detalle por separado, en este artículo nos orientaremos a un posicionamiento relativo de ambos conceptos.

Las culturas políticas británicas y estadounidenses igualmente fueron influenciadas.

  • En Gran Bretaña, la oposición original entre liberales y conservadores Whig/Tory fue exacerbada por la oposición izquierda/derecha conducente al debilitamiento del partido liberal y al fortalecimiento del partido laborista.

  • En Estados Unidos, la bipolarización opone a demócratas con republicanos luego del debate sobre el federalismo: de un lado, defensa de los derechos de los ciudadanos y de comunidades minoritarias solidarias; del otro lado, defensa de valores WASP. Para muchos, por ejemplo es peligroso clasificar a Abraham Lincoln como  izquierdista o derechista. Pero además, las respectivas doctrinas de estos dos grandes partidos estadounidenses cambiaron bastante, pues literalmente fueron sustituidas, ya que en el curso del siglo XX, el partido demócrata se transformó en defensor de las minorías, mientras que el partido republicano se acercaba al electorado tradicional y rural, de mayoría protestante. Asimismo, hoy día los republicanos defienden la soberanía de los Estados federados, mientras que al contrario, doscientos años atrás eran partidarios del federalismo.

La coherencia de las dos tendencias colectivas se pueden encontrar en variados aspectos, aun cuando se admita que la oposición sistemática entre izquierda y derecha asume a veces ribetes un poco caricaturales. En el origen de varios conflictos políticos, la bipolarización bien puede ordenarse y suavizarse, mutatis mutandis, sobre ejes fundamentales de concordancia



Sunday, August 30, 2020

 

Elección

Guillermo García Machado

 

 

Estamos frente a un sistema en donde solo algunos,una minoría, pueden pensar en ser elegidos, mientras que la mayoría sigue relegada a la posibilidad de votar, pero no de ser elegidos o elegidas. El dinero y los medios de comunicación son los que les dicen a la mayoría  por quiénvotar y por quien no, con los tiempos que le otorgan a cada candidato en pantalla. Solo nos resta reflexionar, para que se desarrolle una verdadera democracia, debiera existir unsistema electoral en donde los candidatos puedan competir en igualdad de condiciones; en donde las ideas, discursos y programas tengan más peso que el empapelar todo el país con elrostro de un candidato y los medios de comunicación sean realmente democráticos y pluralistas, difundiendo la voz de todos por igual o reconociendo, de frente al país, su simpatía por uncandidato en específico. Obviamente que a lo anterior, deberíamos dedicarle capítulo aparte al papel de las redes sociales.

Todas las personas eligen a cada instante. Qué desayunar y cómo vestirse para salir de casa, por ejemplo, son elecciones que la mayoría de la gente realiza diariamente apenas se despierta.

Una elección, en esencia, es el resultado de un proceso mental a través del cual se analizan diferentes alternativas y se opta por una de acuerdo a la conveniencia o a la valoración que se le atribuye. Supongamos que un hombre desea comprar un teléfono nuevo: después de estudiar los diversos equipos disponibles, debe elegir uno según los recursos que dispone y sus intereses. La elección, en este caso, implica concretar la adquisición de un aparato telefónico en particular.

Existen múltiples tipos de elecciones: racionales, impulsivas, tomadas luego de mucho tiempo de reflexión, decididas de manera urgente, etc. En ocasiones, que haya numerosas opciones dificulta la elección, ya que la comparación de todas las posibilidades puede resultar compleja.

Cuando la noción se emplea en plural (elecciones), suele aludir al mecanismo democrático que permite a los ciudadanos, a través del sufragio, designar a los dirigentes que ejercerán cargos políticos. Las elecciones, de este modo, facilitan que los individuos tomen decisiones vinculadas a la gestión y la administración de los asuntos públicos.

Aunque el modo de desarrollo de las elecciones depende de cada país, lo habitual es que haya candidatos que se postulen para ocupar los cargos. Los habitantes, de este modo, tienen que votar para definir a quién o a quiénes les conceden la responsabilidad. Pudiendo concluir que el término elección alude al acto y la consecuencia de elgir: seleccionar o escoger algo o a alguien. El concepto proviene del vocablo latino electio.

Sunday, August 23, 2020

 

Estructura Social

Guillermo García Machado

Una estructura es una formación, ya sea física o simbólica, que surge a partir del modo en que se relacionan los elementos que la componen. Social, por su parte, es aquello vinculado a la sociedad (un conjunto de individuos que comparten una cultura y conviven de acuerdo a normas en común).

La idea de estructura social se utiliza en el terreno de la sociología. Así se denomina a la forma adoptada por el sistema que se crea a partir de las relaciones que mantienen los integrantes de una sociedad. Dichas relaciones sistemáticas propician el desarrollo de una cierta estructura social.

Una estructura social, por lo tanto, se refleja en una población organizada de una manera específica. La estructura supone una especie de red que se construye mediante las relaciones sociales y donde entran en juego el lenguaje, la cultura, los valores y otros factores que constituyen la identidad del grupo y de sus integrantes.

Es importante tener en cuenta que la noción de estructura social alude a relaciones sistemáticas: los miembros de la sociedad están vinculados independientemente del contacto directo que mantengan. La estructura social se encarga de describir la forma que el sistema global de estos vínculos adopta en una comunidad.

Siguiendo con este razonamiento, la estructura determina las características de las actividades sociales, siendo a su vez un producto de las mismas. Una estructura social supone que existan elementos constitutivos que formen una unidad y que permanezcan en el tiempo, garantizando una estabilidad. En una sociedad, en definitiva, hay un orden de sus elementos que se mantiene pese al paso del tiempo.

Dicho todo esto, el estudio de la estructura social puede advertir diferentes matices o tendencias en cada comunidad, que la caracteriza y permite entender de qué forma se organiza, cuáles son sus principales necesidades y también su potencial. A grandes rasgos podemos diferenciar cuatro tipos de estructura social, según el aspecto que la domine:

* la economía: en una sociedad para la cual la economía es el aspecto fundamental, las personas que se dedican a los negocios, tanto en el ámbito de la manufactura como en el de la distribución, gozan de una posición de gran importancia en la escala social. El comportamiento de los individuos de una comunidad de este tipo se ven influenciados de manera considerable ante los valores materiales y comerciales; * la familia: aquí nos encontramos con una forma de entender la estructura social muy diferente, que se centra en los vínculos sanguíneos y el respeto por las generaciones precedentes. En una sociedad de estas características, el estatus no se mide por el dinero ni por la influencia en la industria, sino por cuestiones relacionadas con la moral y la ascendencia;

* la religión: si bien esta clase de estructura social ya no es tan común como en el pasado, sigue existiendo en varios países. Se trata de aquélla en la cual las cuestiones sobrenaturales recogidas y explicadas por medio de una religión determinada son el punto central de su organización. Dependiendo de cada caso, las creencias pueden apuntar a la existencia de uno o más entidades divinas ante las cuales el ser humano debe subordinarse;

* la política: un sistema de este tipo se denomina totalitario, y se caracteriza por la intervención directa del Estado en la creación de reglas para controlar a todos los grupos e instituciones.

La definición del concepto de estructura social ha evolucionado en las últimas décadas, y en la actualidad se prefiere entenderla como una población que se organiza, se desarrolla y vive en un espacio determinado, de una forma determinada, sumida en un sistema particular y muy complejo que permite la interacción de sus integrantes.